Día de Andalucía
Hoy hemos celebrado en el instituto el Día de Andalucía, aunque realmente es el 28 de febrero, pero como no tenemos clase pues lo hemos celebrado hoy. Desde primera hora estuvimos con nuestro profesor de historia, Salus, el cual nos estuvo explicando un poco por que se celebra este día, y sobre todo, que relación tiene con Blas Infante. Y como es típico, leer el Himno de la comunidad, el cual nos estuvo explicando con detalle, cosa que nadie había echo hasta ahora. Esto me pareció muy interesante, y viene a ser lo que nos estuvo diciendo y con lo que estoy muy de acuerdo, ¿por que si sabemos quien es el presentador de un programa (prefiero no mencionar ninguno), conocemos toda su vida, que hace… y no conocemos a Blas Infante? Siendo este ultimo mas importante que lo otro. Es cultura.
La clase de hoy me ha parecido, quizás, una de las mejores que he tenido hasta ahora, por que nos hemos dedicado a aprender cosas de nuestra tierra, con las cuales tenemos alguna relación. Dejemos ya interesarnos por la vida de los famosos (por ejemplo) y aprendamos mas sobre nuestra tierra, aumentemos nuestra cultura conociendo nuestra historia, y personajes ilustres como este, Blas Infante.
Durante la clase nos explico también el significado de la bandera.
Tengo que decir que a mi esto de himnos, actos… me suele emocionar. Es curioso, quizás sea por que amo tanto el lugar donde he nacido, Andalucía. Recuerdo que cada navidad, escucho el discurso del Rey Don Juan Carlos, y termino emocionado. Otros momentos son también los de la Semana Santa, que eso si que no se por que, por que la verdad no soy muy creyente que digamos, pero me emociona. Sin desviarme del tema, me emociona por que estoy contento de estar en el lugar donde he nacido, las costumbres, o quizás tenga sentimiento nacionalista, ¡quien sabe! Pero yo si pudiera colgaría la bandera de España o Andalucía (no se…) en mi casa, como hacen los estados unidenses, como expresión de orgullo hacia ella.
A lo que íbamos, a parte de leer el himno, explicarnos la bandera, nos dio a conocer una carta que escribió Blas Infante, sobre una visita que realizó a Casas Viejas, tras los sucesos.
En la carta este señor narra una curiosa anécdota que le sucedió durante la visita al pueblo.
La carta dice así:
“Ya he comentado algunas veces la anécdota representativa del espíritu de Andalucía, victoria blanca sobre negruras de rencores. Es la anécdota del rosal de Seisdedos. Y, fue, el principio de la vida de este símbolo, en Casas Viejas, cuando el asesinato que recordaba aquellas razzias de las cuales hubimos de ser objeto, desarrolladas por las tropas cristianas contra nosotros, cuando nos llamaban moriscos. Ya sé que después ha habido unos cuantos Casas Viejas en Asturias. Veis, pues, cómo no podréis poner ahora intención política en mis palabras. Y fue allí, en Benalup, cuando yo tenía desgarrada la sensibilidad, por todos los dolores y encendida el alma por todas las indignaciones que laceraban y conmovían al genio andaluz, otra vez humillado, ensangrentado e intentando asesinar en los hermanos caudos de mi pueblo jornalero; cuando uno de los condenados a la matanza, a quien el milagro salvó, mi amigo, el jornalero Barberán, tuvo un gesto de elegancia suprema, viniendo a arrancar y a depositar en mis manos, el consuelo de un rosal, cubierto de barro sangriento, plantado en el arriate, junto al quicio de la casa de Seisdedos, ennegrecida por las llamas. Aquel rosal, sobre cuyo tallo habíanse derrumbado los cuerpos de nuestros hermanos, fusilados en la corraleta que se abría delante de la pobre choza; era el único ser vivo, ya muriente, que los vandálicos matadores, dejaron en aquel lugar. Yo, traje el rosal, y lo plante en mi huerto. Y, contaron, de él, los escritores, que cuando arraigara y llegara a florecer las rosas de su cosecha, serían rojas como la sangre que hubo de regarle a borbotones, manando de las fuentes abiertas por las balas en los cuerpos caídos durante la matanza. Y, hasta alguno de esos escritores hubo de nombrarle el Rosal de Andalucia, quien por el color grana de sus flores habría de servir para que hablase al Mundo, pidiendo por siempre venganza,al espíritu de Seisdedos.
Pues bien: llegó la primavera; floreció el Rosal de Andalucía: Deliciosas mosquetas blancas de aroma penetrante, aparecieron salpicando el verdor de las hojas y de las ramas, completando los colores suaves de nuestra bandera andaluza. Una eclosión de paz será la Primavera de nuestro triunfo, la nergía de nuestra Esperanza.
Habló Seisdedos: el “felah mengu”; hablaron sus compañeros los despreciables flamencos asesinados; los jornaleros andaluces atormentados en vida y matados como alimañas, tal como sus padres moriscos. Y, su palabra perfumada de blancas mosquetas, ungiendo y curando resquemores de venganza, viene diciéndome, desde entonces, lo mismo desde el rosal arraigado en el huerto, que desde el búcaro puesto sobre la mesa de un Estudio; este Verbo Soberano de la Andalucía libre, Madre siempre fecunda de las culturas que encarnaron su Estilo en creaciones de humanidad intensa: Es Selam: Es Selam. La Paz: La palabra más divina entre los hombres. La palabra de venganza de Seisdedos, articulada con pétalos blancos sobre verdor de un Rosal, en el verbo fragante de una mosqueta…
Así se vengan los jornaleros andaluces; los conductores verdaderos de Al-Andalus, escarnecido por su historia heterodoxa. Con fin y como método: La Paz. Triunfará. Con este fín y este método habrá de triunfar sobre todos los pueblos, Andalucía. El Profeta de nuestra última Era de libertad, nombraba al Paraíso Dar es-selam, Casa de la Paz. Ese es el Paraíso al cual aspiran hasta después de muertos, los jornaleros que antes de ser esclavos, fueron los hombres luminosos de Al-Andalus.”
Espero que les haya gustado esta carta tanto como a mi. La anécdota es preciosa.










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