That’s wonderful!
Hoy es un día en el que no pienso en nada, en el que estoy aburrido, en el que escuchar mi música me parece demasiado monótono, así que me decido a escribir algo para mi blog. Voy a hablaros de mi viaje-intercambio a Polonia.
El año pasado, se hizo un intercambio a Suecia, al que quise ir, pero mis padres no me dejaron (era un poco “pequeño” todavía…). Aunque eso si, me dijeron que el próximo año si salia otro intercambio podría ir, y así fue.
Por lo que se, mi instituto ha participado en un intercambio relacionado con el arte y en el que participan Finlandia, Escocia y Polonia.
Me gusto mucho cuando me enteré de esto, a principio de curso. De hecho tenia pensado ir a Finlandia, junto con algunos de mis compañeros, pero me tocó ir a Polonia, aunque luego falló uno de los que iban a Finlandia y tenia pensado ir, pero al final me quede con Polonia.
El caso es que al final fui a Polonia.
No era la primera vez que me montaba en avión, pero como si de eso se tratase. Con ganas de viajar, salimos una mañana desde la entrada del instituto hacia Málaga en bus. De Málaga hacia Barcelona y desde Barcelona a Katowice, en Polonia.
El viaje fue largo, las esperas en los aeropuertos también.. pero era lo que había.
Nos gustó el viaje en avión, estuvo interesante.
Una vez que llegamos a Katowice, nos esperaban la coordinadora del intercambio (la profe de ingles) y otro señor, que era el profe de educación física.
Tuvimos que cambiar el dinero que llevábamos de euros a dinero polaco… y menos mal que lo dijo la coordinadora.
Luego cogimos un bus hacia Mszana, el pueblo donde nos quedábamos.
El bus nos dejo en la entrada del instituto de allí, donde estaban todas las familias esperándonos con mucha alegría y ganas de conocernos.
Yo me acuerdo que me bajé del bus, cogí mi maleta, y junto con mis compañeras nos acercamos a conocerlos. ¡Que de gente nos saludaba! Y yo buscando a mi polaco… Resulta que había hablado poco con el, y me parecía un poco soso, no se. Cuando me bajé y empece a saludar a todos y sin ver a mi compañero dije: “Duermo en la calle jaja”.
El caso es que en la foto de su Facebook aparece con pelo largo y se había pelado corto, entonces, no lo reconocía. De hecho fue uno de los primeros en saludarme.
Pues nada, cada uno cogía camino hacia su “nuevo hogar”. Kamil (así se llamaba mi compañero) me condujo hacia el coche, junto con el padre., y nos fuimos a la casa, no muy lejos de allí. Aún recuerdo la sensación de montarme en el coche, sin saber que decir…
Una cosa que me llamó mucho la atención fue que corren rapidísimo con el coche, ¡madre mía! Unos acelerones… Y son todos así, yo creo que en Polonia no hay limite de velocidad, por que yo no vi ningún limite por las calles ni carreteras.
Llegue a la casa, salude a la madre, y lo primero que me preguntaron fue si quería ducharme; le dije que si.
Luego baje a comer, vestido (no sabía que íbamos a hacer por la noche jeje) y nada a comer. Buena comida la de Polonia, ¡me encantó!
El horario de comidas era el siguiente:
A las 7.30h un desayuno completo (Yo aquí me tomo un vaso de zumo y cuando me da tiempo jeje), a las 11.30h el almuerzo, algo de arroz con carne, salchichas… cosas así, luego cuando veníamos a las 3h nos tomábamos una sopa, y a las 6.30h la cena.
Luego por las tardes íbamos a casa de algún amigo, al centro comercial… lo pasamos bien.
Por la mañana pues en el colegio, haciendo mosaicos con chinos en un césped, y pintando camisetas y cuadros.
Claro, eramos 5, de España, y eramos el centro de atención de todo el mundo, y se ponían a tomarse fotos con nosotros. También estaban compañeros de Escocia y Finlandia.
Recuerdo un día que me viene una amiga de allí y me pregunto si me podía tomar una foto con su amiga, le dije que si, claro. La amiga se acerco a mi y tomo la foto; luego loca de contenta se fue corriendo para una esquina del recreo con un grupo de chicas detrás suya corriendo también, para ver la foto, cuando la vio empezó a gritar y a meter saltos de manera totalmente exagerada (como si yo fuera Justin Bieber, o algo así), que bueno fue, todavía me rio.
Una tarde fuimos a unas minas, que habían cerca. ¡Que frio que pasamos! A no se cuantos metros, en mangas cortas… ya os digo.
Y el ultimo día fuimos a un salón cultural en el que nos celebraron una despedida con música. Que bonito estuvo todo… A todos nos gustó mucho, quizás mas a mi por que sabia defenderme un poco mas hablando ingles que mis compañeras, pero nos gusto a todos.
Fue una experiencia inolvidable. El último día me regalaron una bolsa llena de chocolate Polaco, me encantó por cierto. También una camiseta, ya se me olvidaba.
La familia estupenda, muy amable y simpática.
En fin, pienso volver. Algún día, cuando sea mayor, quiero ir y verlos a todos.
I LOVE POLAND
















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